Merlove Story

Por Fabricio Portelli


Todos los sommeliers del mundo conocen el origen (Burdeos) y la nobleza del Merlot, una de las uvas más prestigiosas y con más historia. Y seguramente ninguno comprende el porqué de su extinción a nivel global, sobre todo cuando está la posibilidad de viajar y degustar los grandes exponentes de Pomerol y Saint Emilion, o incluso de Italia donde tradicionalmente se la cultivó y tiene en la Toscana un ícono (Masetto). Pero más allá de los grandes nombres, en casi todos los países productores de buenos vinos el Merlot está plantado y tiene buenos exponentes. 

En nuestro país el consumo y la elaboración de vinos van cayendo últimamente, aunque la superficie de uvas tintas va en crecimiento. De acuerdo a las recientes estadísticas del INV la de Malbec aumentó más del 50% en los últimos diez años (hoy son 41.301 ha), mientras que la de Merlot ha caído casi un 25% en el mismo período, alcanzando las 5500 ha; las mismas que había en el 2000. 

Curiosamente las hectáreas plantadas con Merlot, como las de las uvas más importantes, habían crecido (llegando a 7212 ha en 2008), pero la película Sideways (2004) sepultó sus anhelos, aunque siga siendo la uva tinta más plantada globalmente después del Cabernet Sauvignon. 

Claro que la culpa fue compartida. Por un lado de los Merlot de baja calidad y diversas procedencias (fundamentalmente de los Estados Unidos y de Chile) que inundaron el mercado americano, el principal destino de los vinos del mundo. Eso cansó a los consumidores que además, en su mayoría, siempre están en busca de la novedad. Después sucedió algo similar con el Pinot Grigio, el Prosecco y ahora está pasando con el Malbec.

Pero también porque la buena evolución del vino es muy distinta a la de cualquier otra bebida. No se puede multiplicar su producción simplemente porque un mercado lo demande, sino porque las condiciones vitivinícolas lo permitan. 

La forma de los racimos depende mucho de los clones, pero en general el Merlot se caracteriza por ser poco sensible a las enfermedades de la madera, resistente al oídio, pero muy sensible al mildiu y a la botrytis en maduración y sobre maduración. Presenta cierta sensibilidad a las heladas primaverales y se adapta bien a distintos tipos de suelos, pero hay que tener mucho cuidado con el riego. Gusta más de climas frescos y poco calurosos, ya que en éstos pierde pronto su acidez y su equilibrio tánico, y madura relativamente pronto. 

Quizás el problema no sea de la uva, sino de donde esté plantada, ya que si el vino nace en la viña, eso explicaría por qué no abundan los buenos exponentes de Merlot. El 80% de la superficie está plantada en Mendoza (4246 ha), y en su mayoría en espaldero, tal como es aconsejable para su mejor apoyo vegetativo. Pero es evidente que el clima de los terruños donde se encuentra no es el más apto, y tampoco los suelos. En Pomerol, donde el cepaje se luce, poseen un alto contenido en arcilla con diferentes cantidades de arena y grava. 

El clima de un terroir no se puede cambiar, pero sí mejorar el riego y el manejo desde la poda, y así sacar provecho de los viñedos existentes.

Hay muchas bodegas que por su mala performance comercial la han erradicado de la viña, injertándola con Malbec u otras variedades de moda. Pero la realidad es que si al Merlot se lo elabora como se debe puede dar algunos de los mejores vinos en cada región, ya sea en Francia como en la Argentina. 

Naturalmente Patagonia y el Valle de Uco parecen los lugares más aptos por sus climas más frescos. Pero hay microrregiones con la misma amplitud térmica y hasta medias de temperaturas más bajas tanto en Mendoza como en el NOA. 

Por suerte y para alegría de los sommeliers, los que saben hacer Merlot no lo han dejado de lado. Ahora solo queda defenderlo desde las copas cuando el vino lo merezca y esperar que muchos más agrónomos y enólogos se animen, así vuelven a escribir una nueva página en esta fascinante historia de amor. 



Luigi Bosca Merlot 2014

Luigi Bosca, Luján de Cuyo, Mendoza

Con vinos como este queda claro que el Merlot tiene que aguantar la embestida, y sobrevivir a las modas, en honor a su nobleza. De buen cuerpo y cierta concentración, más moderno y fresco que sus antecesores. Con un agradable carácter frutal, bien rodeado por el roble. Sus taninos incipientes lo hacen más vivaz y le auguran un buen potencial, aunque ya está listo para ser descorchado. Beber entre 2018 y 2020.

Puntos: 89


Kaiken Ultra Merlot 2016

Bodega Kaiken, Vistalba, Luján de Cuyo

Es uno de los más nuevos del mercado. De aromas intensos pero equilibrados en su carácter. Buen volumen y agarre, más de estilo bordelés y menos argentino clásico por su paso fluido y fresco (se nota el toque de Cabernet Franc). La fruta y las especias conviven con la madera que se está integrando, aunque por ahora le aporta algo goloso y cálido que lo hace más comercial. De paladar vivaz y vibrante, necesita más botella para desplegar mejor esa vuelta de rosca que se nota, tiene en el final de boca. Beber entre 2018 y 2020.

Puntos: 90


Finca Notables Merlot 2015

Bodega El Esteco, Chañar Punco, Altos Valles Calchaquíes

Este vino nace a 2000m, en suelos de piedras con calcáreo, y si bien la finca tiene 160ha y hay Merlot en muchos lugares, las uvas provienen de una parcela de 4ha bien extrema que da otra cosa, según Claudio Maza (enólogo). De aromas cálidos y equilibrados, paladar profundo con notas de frutos negros y algo de vegetales. Franco y con taninos finos, es jugoso y algo terroso, hay fuerza pero con fineza. Ofrece un carácter austero muy interesante que le gana a la calidez de sus expresiones. Beber entre 2018 y 2021.

Puntos: 91


Social Links