Hacedores de concursos

Todavía están frescos los recuerdos de las experiencias vividas en Montreal y es lógico, porque los eventos de gran envergadura como estos llevan mucho tiempo de planificación y trabajo previos desarrollados por equipos de personas de las cuales poco se escucha.

Desde el armado de las preguntas teóricas hasta las pruebas prácticas de servicio, la elección cuidada de los vinos, pasando por la correcta ambientación de los espacios donde se desarrollan los exámenes: un todo que debe articularse a la perfección sin dejar nada librado al azar. Pero cuando de organización se habla, el foco también trasciende la competencia en sí, y se centra en un marco mayor, el del país que recibe a los profesionales.

Ricardo Grellet, actual Presidente de APAS (Asociación Panamericana de Sommeliers) y miembro del Consejo Directivo de la ASI (Asociación de la Sommellerie Internacional), se convirtió con los años en uno de los especialistas en la organización de concursos internacionales. Grellet considera que “el mayor atractivo para realizar concursos es la exposición que tanto el país como los concursantes obtienen”. 

“Es una lupa puesta sobre nuestras cabezas. Es una oportunidad única para poder mostrar lo que el país es capaz de ofrecer a la sommellerie internacional y cada uno de sus productos, ya sean vinos, cervezas, destilados, café o cualquier producto gastronómico. Esos productos llegarán a la elite continental, lo podrán incluir en sus lugares de trabajo (restaurantes, tiendas o distribuidoras), y así potenciar su consumo educado. Es sin duda una oportunidad que no se debe dejar pasar”, agrega.

Pero también en el armado de los concursos las asociaciones locales cumplen un papel primordial. Para Ricardo Grellet, lograr que la asociación del país anfitrión incluya un programa adecuado para la realización del concurso es algo clave, pero “hacer que se involucre a la industria del país en ese esfuerzo, diría que es la parte fundamental de todo. Es una actividad que no deja de tener un presupuesto desafiante y que requiere de mucha coordinación, muchos detalles, por lo que el equipo humano además debe entender los desafíos que significa la organización necesaria.”

Los hacedores de concursos tratarán siempre de cuidar cada detalle al máximo, la improvisación no es algo que los caracterice, todo lo contrario: largas horas de planificación hacen que los excelentes resultados siempre queden a la vista, no solo para los que asisten como espectadores, sino principalmente para aquellos que se embarcan en el difícil camino de la competencia. “Como parte del comité técnico es siempre un desafío – dice Grellet - por lo que estamos en contacto permanente con la organización para apoyar en lo que sea necesario e intentar afinar esos detalles que pueden convertirse en sombra a la hora de implementar un concurso. Afortunadamente, la amistad que nos une a todos permite tener ese trabajo muy avanzado y lograr implementar de manera eficaz y profesional un concurso con más de 200 asistentes. ¡Es un orgullo cuando termina!”

El mes de mayo de este año, Martín Bruno y Valeria Gamper representaron a la sommellerie argentina y volvieron de Canadá ostentando el segundo y cuarto puestos del Concurso Mejor Sommelier de las Américas. La convocatoria para presentarse fue muy buena y prácticamente todos los países miembros de APAS asistieron, dando una muestra clara del compromiso y ganas de participar. La impresión general de Grellet respecto a este punto fue muy favorable y prometedora para la profesión en sí: “En los últimos tres concursos en los que he sido parte, el nivel ha crecido más y esto hace que el desafío sea más importante aún. Hay que tener “pantalones” para presentarse con tamaño nivel de profesionales.” 

Y sin duda, sumado al profesionalismo de quienes compiten, el ejercicio que las asociaciones a nivel mundial vienen desarrollando en los últimos años promoviendo la existencia de concursos hace que los sommeliers busquen perfeccionarse en lo personal cada vez más. La existencia de los concursos contribuye sin duda directamente a que el nivel de los sommeliers de todo el mundo sea cada vez mayor, lo cual enaltece la profesión y la hace seguir creciendo como lo hemos visto en los últimos diez años.



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