El Malbec, siempre hacia adelante


Con 46.941 hectáreas plantadas en Argentina, el Malbec representa el 24.9% del total de viñedo destinado para elaboración en el país y el 41.5% de la superficie de uvas tintas. En ese sentido, según datos de Wines of Argentina, el Malbec incrementó su superficie plantada en un 195% desde el año 2010.

En términos de distribución por provincia,  Mendoza encabeza el ranking con mayor superficie del varietal, con el 84.4% (39.635 ha), seguida de San Juan con el 6.19% (2.905 ha), y Salta con el 3.82% (1.793 ha).

Asimismo, el Malbec Argentino continuó siendo la variedad con mayor producción en 2023, con 3230.996 qq, lo cual representa el 23.4% del total de uva ingresada a establecimientos para elaboración y, más específicamente, el 43.6% de las tintas aptas para elaboración. 

En materia de exportaciones, el 2023 cerró con 1.212.645 hl de Malbec comercializados en el mercado externo, representando el 69.3% del volumen total de varietales exportados, y el equivalente a USD 410.5 millones, según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura. De estas cifras, el Malbec fraccionado representa el 71% en volumen con 861.488 hl y el 91% en valor, con USD 373.3 millones (datos INV). Estados Unidos es el principal mercado de Malbec argentino en el exterior, seguido por el Reino Unido, Brasil, Canadá y México. 

En esta edición de LetrAAS, celebrando su mes y su constante crecimiento, convocamos a representantes de tres bodegas para que recorran su enfoque sobre el Malbec y el posicionamiento en el mercado exterio. 


Lucas Löwi (director general de Terrazas de los Andes)

El consumidor argentino ha ido ganando expertise y busca cada vez más vinos que le aporten frescura y elegancia. Busca un Malbec que tenga muy buena expresividad aromática en nariz, que sea intenso pero elegante, y que logre captar el carácter del lugar del cual proviene. 

Terrazas de los Andes cultiva viñedos de altura en las mejores apelaciones de Mendoza. Durante más de 30 años, fuimos descubriendo y explorando la majestuosidad de la Cordillera de los Andes y los efectos de la altitud en la vitivinicultura, entendiendo que a mayor altitud, as condiciones de clima y suelo se expresaban en uvas más frescas, de un color más brillante producto de una mayor exposición solar. 

Es así, que las más de 200 parcelas que cultivamos en Terrazas de los Andes se encuentran entre los 1000m y los 1650 msnm, lo que nos permite crear vinos de taninos sedosos y balanceados, que brindan una elegancia y fineza distintiva. 

En Terrazas de los Andes tenemos la firme creencia de que el vino se cultiva, no se hace. Nuestros viñedos son cultivados con una viticultura de precisión y prácticas regenerativas. Consideramos a la biodiversidad como una capa adicional al concepto de terroir, que incluye además de suelo, clima, variedad y factor humano. 

El Malbec, es la cepa que mejor refleja la identidad de un lugar, porque adquiere características diferentes en cada terruño. Nuestra historia se ve marcada por lo que nosotros llamamos “viaje en ascenso”, en donde fuimos adquiriendo tierras que fueran capaces de otorgar una expresión varietal refinada para lograr la elegancia en nuestros vinos. 

Fue así como primero el equipo descubrió en Las Compuertas un viñedo de Malbec de vides de pie franco, plantado en 1929 a 1070 msnm. En los años siguientes, redescubrimos el Valle de Uco, adquiriendo Finca Los Castaños, ubicada en Paraje Altamira a 1100 msnm; Finca Licán ubicada en Los Chacayes a 1200 msnm y, por último, Finca El Espinillo ubicada en Gualtallary a 1650 msnm. De estos viñedos creamos Malbecs frutados que, por las condiciones de clima, suelo, altura y biodiversidad, se expresan de manera única: frescos y emblemáticos, preservando el carácter propio del terroir, de gran cuerpo pero a la vez elegantemente aromáticos y vigorosos. 

Durante las últimas décadas, el Malbec ha sido el principal embajador de Argentina ante el mundo, siendo la cepa emblemática y la que nos posicionó en el mercado exterior. 

Sin embargo, durante esta fase inicial de introducción, la comunicación sobre el Malbec de Mendoza, Argentina, ha sido algo genérica. Por ello, creo que ahora se presenta una excelente oportunidad para dar un paso adelante en la interpretación, vinificación y comunicación del concepto de terruño, centrándonos en el Malbec de cada región específica. Esto incluye el Malbec de Luján de Cuyo y el Malbec del Valle de Uco, y más específicamente, el Malbec del distrito Las Compuertas, el Malbec del Paraje Altamira, el Malbec de Los Chacayes y el Malbec de Gualtallary.


Ricardo Galante y Juliana Águila Eurnekian (enólogo y presidenta de Bodega del Fin del Mundo)

Un Malbec, sin dudas, fresco: a eso está asociada la Patagonia. Y justamente, nosotros trabajamos preservando esa frescura que nos da el terroir patagónico. Por el suelo y clima que tenemos en la región, siempre nuestros Malbec son muy frescos. Se conserva mucha acidez natural y eso hace que los vinos sean equilibrados, bebibles y de taninos sedosos, redondos, amables y que no molestan.

Además, en Patagonia es muy notoria la particularidad del Malbec en cuanto a los aromas, ya que son muy frutados y muy florales. De hecho, es de los Malbec con notas florales

más marcadas de todo el país. Comparando con los de otras regiones, se notanmás estas diferencias y es lo que el público más valora.

Desde el punto de vista enológico, en Bodega del Fin del Mun buscamos que nuestros Malbec no sean sobremaduros, sino cosecharlos en su punto óptimo de madurez y preservando la acidez natural para que finalmente sea un vino equilibrado, bebible, que exprese frescura y todas esas características únicas que nos da la región.

El Malbec ya es parte de la identidad argentina. Hacer Malbec, tener la posibilidad de cultivarlo en la Patagonia y así reflejar la versatilidad de nuestra cepa insignia, es hacer patria y mostrar respeto por lo que ya se hizo en la industria. 

Sin dudas, ese es el potencial que tiene la Argentina: hay mucho por contar detrás de cada Malbec argentino, ya sea desde formas de producción cada vez más respetuosas con el medioambiente, hasta las características de cada terroir y todo el abanico que ofrece esta cepa.

En Argentina tenemos la posibilidad de plantar Malbec de norte a sur del país y encontrar sus facetas en cada región. Cuando nos preguntan “qué hay detrás del Malbec”, la respuesta es “más Malbec todavía”. Eso es lo más interesante y por eso se hizo insignia de lo que es la Argentina. Y en Patagonia encontramos un malbec con un carácter completamente diferente al del resto del país: mucho más floral, fluido, fresco y muy atractivo para el consumidor.


Pablo Richardi (director general de Flechas de los Andes)

“En relación a los consumidores argentinos y el Malbec, se amplió muchísimo la diferencia de estilos por edades. Hay clientes de más de 40 años que valoran la potencia y roble, mientras que los más jóvenes buscan frescura y equilibrio.

En el caso de las líneas de vinos de Flechas de los Andes, en Punta de Flechas buscamos seguir el concepto de vino moderno del Valle de Uco. Es un vino fresco, de buena acidez y redondo en taninos. Lo hacemos pensando en que el momento ideal para tomarlo es dos o tres años después de la vendimia.

Mientras tanto, Flechas de los Andes Gran Malbec es un vino de mayor complejidad, con buen peso en boca sin perder fluidez. La complejidad está dada por la zona, y la acompañamos con un añejamiento en barricas de un tercio del vino y el envejecimiento durante cuatro años en botella. Es un vino que se adapta a muchos paladares ya que tiene equilibrio, respeta terroir y fruta, y acompleja con el roble.

De cara al mundo, hay que subrayar que el Malbec argentino está bien posicionado y consolidado. Ya dejó de ser el vino de moda y ahora hay dos desafíos: mantener la calidad y aumentar lentamente el consumo. El crecimiento va a ser lento, sólo necesitamos tiempo y consistencia en la calidad”. 

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