Una nueva manera de relatar


Con un cuarto de siglo de historia, Ruca Malen decidió comenzar a contar sus vinos de manera diferente. De esta manera, la bodega renovó tanto la imagen visual como el concepto donde se ordenan sus botellas, con colecciones ahora divididas en capítulos que relatan distintas búsquedas. 

En el eje de esta nueva etapa está Agustina Hanna, quien comenzó a trabajar en Ruca Malen en el 2020 y con los resultados cada vez más logrados de sus añadas fue marcando el ritmo de esta evolución.

-¿Cuáles dirías que son tus principales metas en esta nueva etapa de Ruca Malen?

AH: Mi meta principal es continuar en este camino que hemos comenzado hace tres años, en búsqueda de conectar a Ruca Malen con las personas a través de nuestros vinos y así fortalecer el posicionamiento de nuestra marca.

Hoy estamos muy contentos de saber que vamos por un buen camino, y esta nueva etapa ha sido muy valorada y bien recibida por quienes disfrutan de nuestros vinos. Ahora es importante mostrar consistencia y continuar trabajando para ir mejorando año tras año y mostrar solidez, no solo como equipo puertas adentro de la bodega, sino también afuera, de cara a nuestros consumidores que nos eligen y confiaron en este cambio. 

Para eso encuentro tres objetivos a trabajar con el equipo. Uno es el de hacer más foco en el trabajo en viñedos, afinando el potencial que venimos trabajando en búsqueda de los perfiles que necesitan las y continuamente aumentar la calidad.

El segundo es el de profundizar en los detalles que hacen a la técnica de cada uno de los vinos para poder ir ganando cada día mayor fineza y complejidad, siempre manteniendo la energía y frescura que los caracteriza. Y finalmente, también queremos comunicar nuestro trabajo de manera cercana a las personas, generando así que el mercado pueda conocernos y enamorarse de nuestros vinos.

A su vez, continuamos trabajando para ser cada día más sustentables. Hace poco logramos certificar sustentabilidad y ahora estamos avanzando con planes de mejora, que van desde la concientización de nuestro equipo al trabajo con el entorno y el medio ambiente que nos rodea. Es un primer paso de un camino que recién empieza y nos llena de motivación para ponerle toda la fuerza de cara al futuro .

-¿Por qué decidieron organizar la nueva colección en capítulos y qué buscan transmitir con cada uno? 

AH: Porque una de las cosas más lindas de cada vino son las historias que hay detrás de ellos y a su vez, nuestra historia es parte fundamental del alma de Ruca Malen. 

Cada capítulo es una invitación a recorrer el camino que hacemos todos los amantes del vino cuando nos adentramos en este mundo. 

Así, el Capítulo I representa el primer paso hacia vinos fáciles de entender, llenos de frescura y tomabilidad. El Capítulo II nos invita a descubrir la diversidad del mundo del vino a través de distintas variedades a través de sus aromas y texturas. El  Capítulo 3 refleja la conexión entre el enólogo y la naturaleza, y cómo a través de la técnica logramos estilos de vino distintos inspirados en el origen con fineza y complejidad. Y el Capítulo 4 es la selección de los vinos que más nos emocionan año tras año.

-¿Cómo encarás el arsenal de técnicas en cada línea?

AH: Con entusiasmo, precisión y mucho foco. Si hay algo que me conquistó cuando llegué a Ruca Males es que fue pensada para poder trabajar con diversidad: por cómo fue construida, por tener vasijas de distintos volúmenes y materiales y todos los elementos necesarios para poder trabajar con diferentes procesos de vinificación. Eso es lo que nos inspira, tanto a mi como a mi equipo, a salir de la comodidad de hacer todos los vinos de la misma manera y a explorar qué técnicas nos permiten darle más personalidad a los líquidos en base a las características de cada terruño y de cada variedad. 

En esta etapa, la observación y la experiencia son fundamentales, así cómo también el ensayo. Por eso año tras año vamos haciendo microvinificaciones para profundizar en el conocimiento de cada vino. 

Siempre lo que nos motiva es poder lograr el mejor vino posible y soy una fiel creyente en que, poniendo foco en los detalles y contando con distintos componentes, podemos construir vinos donde las capas de aroma, sabor y texturas se amplían, volviéndose más atractivos y versátiles.

-¿De qué manera articulás el trabajo en viñedo junto con tu equipo para sacar el mejor provecho de cada terruño?

AH: La comunicación lo es todo, el intercambio de conocimiento y el trabajar lo más alineados posibles teniendo presente los objetivos que queremos lograr y hacia donde queremos apuntar con nuestros vinos.

Por eso, junto con el equipo de agronomía liderado por Jimena Castañeda, estamos permanentemente hablando, caminando la viña y degustando tanto las uvas cómo los vinos, intercambiando opiniones y evaluando resultados.  

En base al perfil que buscamos para cada vino, sabemos qué viñedos se destinan para cada uno y los trabajamos para que den el potencial buscado.

En estos últimos tres años venimos afinándonos cada día más y los viñedos también van creciendo junto con nosotros, lo cual nos permite tener consistencia con el camino arrancado.

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