Mano a mano con Karim Mussi


Karim Mussi es uno de los principales productores del Valle de Uco y embajador activo de La Consulta, donde fundó su primera bodega, Altocedro, en 1999. Hoy cuenta con una familia de marcas, bajo el paraguas de Karim Mussi Winemaker, entre las que se encuentran Abras (en Cafayate), Altocedro (La Consulta) y Alandes, Qaramy y Los Poetas, también en el Valle de Uco. Mientras tanto, su espacio para degustaciones se ubica en una antigua bodega centenaria de Maipú, Mendoza.

Hacés vinos tanto en Mendoza como en Salta. ¿Qué reflexiones te despierta tu actividad en relación a la diversidad del vino argentino?

KM: Justamente, que confirma lo diverso que es Argentina en cuanto a origen, a estilos, a varietales, a tipos de filosofías enológicas y de bodegas. Tener la suerte de poder hacer vinos fuera de Mendoza te ayuda también a aprender y a conocer nuevos escenarios, ya que el vino tiene una combinación de lo cultural y de lo empírico. Ver cómo manejan los viñedos en otro lugar y cómo elaboran e interpretan el vino siempre es enriquecedor.

En particular en lo que se refiere a hacer vinos en Salta, esta región es cuna y refugio de tradición vitivinícola, con menor escala que Mendoza y donde se preservan muchos aspectos de la cultura histórica del vino. Elaborar allí, me conecta con los orígenes y también con las ganas y el interés de aprender.

¿Qué encontraste en La Consulta que hizo que te enamoraras de ese terroir?

KM: Además de la calidad comprobada de las uvas plantadas en esta región, me atrajo su historia, ya que es un lugar con una larga tradición vitícola y con una energía única.

En La Consulta confluyen dos cosas: por un lado, la acumulación de generaciones que año tras año han seguido cultivando la vid usando material genético muy antiguo, sumado a una calidad y una originalidad en los vinos que lo hacen una procedencia fácilmente reconocible.

Y en este aspecto lo relaciono con mi interés por Cafayate, ya que creo que si hay dos lugares que expresan una clara identidad y que son fáciles de reconocer son justamente estas dos regiones.

También el hecho de que para mí haya sido una experiencia de aprendizaje, de llegar a un lugar siendo un total desconocido para luego irme adentrando lentamente en su cultura, conociendo mejor la región, su gente, su idiosincrasia e ir enamorándome cada vez más de esta zona con el pasar de los años. ¡Un lugar mágico!

Si tuvieras que explicar las diferencias entre tus dos grandes proyectos mendocinos, Altocedro y Alandes, ¿cuáles serían?

KM: Nunca hemos tratado de copiarnos, especialmente de nosotros mismos. Por eso, cuando decidimos crear Alandes, que hace alusión “a lo largo de los Andes”, tuvimos muy en claro que ambas marcas debían responder a inquietudes, interpretaciones enológicas y estrategias comerciales diferentes.

Las dos marcas responden a un concepto distinto; donde Altocedro evoca la especificidad de una bodega con un terruño único a través de distintos vinos y a través de la cual se busca expresar a La Consulta, con sus varios matices. Mientras que Alandes, viene a representar una mayor libertad en cuanto a filosofía e interpretación enológica, ya que surge a partir de un abanico amplio de sitios y viñedos de altura a lo largo de la Cordillera de los Andes que nos cautivan y que buscamos expresar a través de nuestros vinos.

Por ende, esto nos da vinos estilísticamente muy diferentes, donde Altocedro nos da vinos con mayor amplitud en boca, con una rica concentración de fruta y gran profundidad, mientras que Alandes refleja un universo más variado, cuya linealidad, frescura y elegancia tánica son su denominador común.

Esto comprueba una honestidad técnica de nuestra parte en la que cada proyecto, cada viñedo, cada etiqueta responden a una elección y son un componente individual dentro de nuestro portfolio siendo el resultado de muchos años de trabajo.

Siempre fuiste un gran apreciador de la buena gastronomía. ¿Cuáles son tus maridajes favoritos?

KM: Nuestro portfolio es tan diverso como la comida misma, mientras más amplio, hay más posibilidades de maridajes; por lo que con el tiempo fuimos sumando a nuestros Malbecs más tradicionales, cuya concentración suele ser más rica, la frescura de un Pinot Noir, de un rosado, de un blanco, el exotismo de un Torrontés, la elegancia de un blend, entre otros vinos.

Por suerte, gran parte de nuestra forma de vender y comunicar se ha ido dando de manera natural justamente de la mano de la comida ya que nuestros vinos han tenido muy buena aceptación de la comunidad gastronómica.

Muchos chefs, sommeliers y propietarios de restaurantes nos han manifestado que eligen nuestros vinos y los incorporan a sus menús por ser excelentes compañeros de sus platos. Eso, para nosotros, es muy importante y nos llena de orgullo ya que concebimos al vino desde una perspectiva tradicional, la que lo considera como la bebida que mejor acompaña las comidas, donde mejor expresa su potencial.

Un ejemplo de la capacidad y elasticidad gastronómica de nuestros vinos, es el maridaje que solemos hacer para eventos en nuestra bodega en Maipú, cuando recibimos a clientes locales y del exterior. Preparamos un menú de comida libanesa cuyos platos, preparados por mi hermana, exhiben una gran diversidad de sabores y elegimos maridarlo con nuestros Altocedro Año Cero Barrel Collection Pinot Noir y Rosé, ambos con un perfil sumamente gastronómico.

Recientemente estuviste mostrando tus vinos en Londres. ¿Cómo se reciben allí los vinos argentinos?

KM: Inglaterra, para mí, siempre ha representado en sí mismo otro “continente”, fuera de la Europa continental. Eso se ha visto en su cultura, pero también en su comportamiento de consumo, un mercado muy maduro y también extremadamente sensible a su percepción de valor, que lo diferencia del resto.

Un ejemplo, sería la actual “reticencia” de varios importadores del continente de comprar vinos de ultramar, amparados en la sustentabilidad, el “buy local”, entre otros argumentos. Mientras que el Reino Unido, particularmente Londres, una ciudad diversa y heterogénea, ha representado tradicionalmente la gran puerta para los vinos intercontinentales, favoreciendo la diversidad de origen así como también de escalas de producción. 

En este sentido, noté en mi último viaje un gran interés y una gran recepción de los vinos de Argentina y, en particular, por vinos de categoría ultra premium. Por ejemplo, para nosotros, Inglaterra pasó de ser un mercado de exportación de vinos baratos de volumen, a un destino de vinos caros en el canal on-premise.

Un ejemplo de ello, es que actualmente dos grandes tiendas tradicionales cuentan con nuestros vinos: Harrods (Alandes Gran Cabernet Franc y Altocedro Gran Reserva Malbec) y Hedonism Wines; así como en tres de los restaurantes de tres estrellas Michelin: Core de Clare Smyth (en Notting Hill), Gordon Ramsay (Chelsea) y The Fat Duck (Bray, Berkshire).

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