Ser Brand Ambassador

Por Laura Sotelo                                                                                                                           

El Brand Ambassador es, como su traducción literal indica, un embajador de marca. El título (algo pomposo, ciertamente) implica un acertado paralelismo: un Sommelier en funciones de embajador, tiene la tarea de representar a la bodega para la que trabaja, así como los diplomáticos representan países. Claro que nuestro campo es mucho más gratificante. 

La mayor diferencia con otros colegas es que los Brand Ambassadors trabajamos exclusivamente con una marca o grupo de marcas. Somos y debemos ser expertos en cada uno de los vinos que representamos y conocer todos los detalles de elaboración y las regiones de origen de las uvas. Pero no solo eso, sino que también este rol implica conocer y comunicar la filosofía detrás de la bodega, su misión y visión, sus valores. En un plano más preciso, es necesario además estar informado sobre los planes de marketing y comerciales y, por supuesto, sobre los lineamientos de comunicación de cada línea. 

Gran parte del trabajo está enfocado en el contacto con clientes y consumidores, mayormente a través de capacitaciones, degustaciones dirigidas, ferias de vinos e, incluso, haciendo el servicio en eventos especiales. En tiempos pre pandémicos, los viajes tanto dentro como fuera del país eran habituales. Pero en el último año y medio las charlas vía zoom y los vivos de Instagram están a la orden del día. 

Creo que la habilidad más valorada para llevar a cabo estas actividades es la capacidad de comunicar de manera clara, concisa y simple, pero a la vez con una formación sólida, muchos conocimientos de base y mucha, muchísima humildad.  Es clave anteponer el vino y el consumidor a nuestro lucimiento personal. Nuestro trabajo es el de un facilitador, que acerca el vino a las personas. En el caso del Brand Ambassador es un vino puntual de una marca puntual, pero en definitiva siempre estamos comunicando “EL” vino, así con mayúsculas.

Hay otra gran parte del trabajo que no tiene tanta exposición y consiste entre otras cosas en: realizar sugerencias de maridajes para menús degustación, organizar viajes de clientes a la bodega, el contacto permanente con las escuelas de sommellerie y gastronomía, coordinar todos los aspectos referidos al vino en los eventos de la marca, ser nexo de información con la prensa, redactar contenidos escritos de toda índole (notas de prensa, notas de cata, etc), capacitar a los equipos comerciales y colaborar estrechamente con el área de marketing.

En los últimos años, cada vez más bodegas ven la necesidad de incorporar esta figura a sus equipos de trabajo y el Sommelier es el profesional que buscan por su formación y capacidad de comunicar. Pero ¿qué debe esperar el Brand Ambassador de parte de la bodega? En mi caso particular, tuve la suerte de trabajar en bodegas que entienden la importancia de nuestro rol y me han devuelto muchísimo en capacitación, lo cual obviamente es funcional al trabajo en la empresa, pero también aporta en gran medida a la formación profesional de la persona.

Quizás, el gran desafío con el que nos enfrentamos los Brand Ambassadors, es el de mantenernos actualizados sobre las novedades del mercado. Se corre el riesgo de conocer todo acerca de los vinos de nuestra bodega y poco y nada sobre otras marcas y zonas productivas. Creo que es necesario obligarse a comprar, probar y descubrir lo que está pasando por fuera de nuestras bodegas lo cual nos hace, en definitiva, ser mejores profesionales.

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