Los tres vientos

Con sus más de 1600 hectáreas cultivadas repartidas en tres terruños destacados de Mendoza,  bodega Trivento continúa desde sus inicios, allá por 1996, haciendo vinos que buscan preservar el carácter de los terroirs mendocinos, desafiando “los humores de los vientos”.

Si hablamos de la bodega de los vientos, tenemos que hablar de Eolo: ¿cómo se hace Eolo Germán? ¿Cómo describirías el terroir de donde salen estas uvas?

GDC: Encontramos un viñedo centenario en Vistalba, Luján de Cuyo, a la vera del río Mendoza. Fue plantado en 1912 por inmigrantes italianos, donde hay una condición de unicidad que lo distingue de otros lugares de Luján, en términos de concentración y expresión de la uva. Los suelos son provenientes del cono aluvial del río Mendoza, y su perfil muestra una composición franco arenosa, con algo de arcilla y limo. A partir del metro de profundidad ya aparecen los cantos rodados. Tras varios estudios del terreno realizamos la tipificación en tres perfiles: una fracción franco arenosa con limo, otra arcillosa limosa y la última pedregosa calcárea. Con lo cual tenemos tres tipos de expresiones claramente identificables en las 4 hectáreas del viñedo de Eolo, lo que habla de la heterogeneidad del lugar. 

En relación al clima, Vistalba es una zona reconocida por su importante incidencia de temperaturas frescas en la época de cosecha y, durante el resto del año, las temperaturas mínimas y máximas son más bajas que en otras zonas. Esto hace que haya un diferencial de temperatura importante. La buena amplitud térmica incide en el color e intensidad de aromas, además ralentiza el período de madurez de las bayas. 

Hemos dividido el viñedo en 8 micro parcelas en función de los perfiles de los suelos, donde cada uno expresa estas distintas dimensiones del lugar. La cosecha de las micro parcelas se realiza por separado, con distintos días de cosecha que tiene que ver con el vigor, con la cantidad de racimos y con la concentración de las uvas y se busca el punto óptimo de cosecha.

En bodega, la vinificación es muy tradicional. Hacemos una selección de racimos y luego de  granos, el encubado y maceración pre fermentativa de 5 días. Luego la fermentación alcohólica es a temperaturas de 24 / 26 °C; donde buscamos que la extracción sea suave y sobre todo homogénea. La concentración la conseguimos en el viñedo, no realizamos técnicas enológicas extractivas. Tras la fermentación cada componente se lleva a barricas viejas por lo menos de 5 usos y  una vez que definimos el masterblend de esos componentes hacemos guarda final de aproximadamente 16 meses. El 50% del masterblend se cría en fudres de 3 mil o 5 mil litros de segundo o tercer uso, y el resto de la mezcla se lleva en proporciones iguales a barricas de roble francés nuevas, de segundo uso y de tercer uso. Una vez embotellado, el vino se mantiene en estiba hasta dos años. 

¿Cómo fue la cosecha 2021, la segunda en pandemia?

GDC: La cosecha 2021 no fue fácil, pero ya teníamos la experiencia del año anterior. Creo que la clave fue el sólido equipo detrás de las diferentes tareas, no solo de la cosecha propiamente dicha. Contamos con el respaldo de un grupo interdisciplinario (ingenieros, infectólogos, especialistas en higiene y seguridad) que nos dio soporte para implementar los requisitos de nuestro estricto protocolo COVID en los procesos de cosecha y elaboración. 

Generamos equipos de trabajo donde incorporamos más colaboradores por turno para que ante cualquier inconveniente siga la operación normal, implementamos turnos segmentados, entre otras acciones que nos permitieron cuidarnos y a la vez desarrollar una cosecha “normal”. 

¿Cuáles son algunos de los desafíos que tenés para lo que queda del año?

GDC: Estamos centralizados sobre tres importantes ejes alrededor de Malbec. Un Malbec world class de la línea Trivento Reserve. En esta línea ponemos a prueba la versatilidad de esta magnífica variedad. Contamos con Trivento Reserve Malbec que ha mostrado excelente aceptación alrededor del mundo, White Malbec nuestro primer vino con impacto positivo en la sociedad a través de las becas de estudio y Trivento Rosé Malbec. 

Un Malbec que exprese el tesoro de Luján de Cuyo, con la línea Trivento Golden Reserve, y finalmente el Malbec que interprete la sabiduría del tiempo proveniente de un viñedo centenario, Trivento Eolo. 

¿Cómo sería para vos lograr un vino perfecto? ¿Podrías describirlo?

GDC: Inconscientemente pienso que trabajamos para llegar a la perfección, pero entendida a través del respeto a la naturaleza. Nuestra filosofía es entender los viñedos, el lugar, lo que sucede en cada terruño y tomar así las mejores decisiones técnicas durante la cosecha, en los estilos de crianza para lograr que ese potencial llegue a su máximo. Hoy por hoy ese es nuestro nivel de perfección, entender eso y al mismo tiempo puede ser imperfecto. Porque en lo simple de estos viñedos seguramente haya cosas que no sean tan perfectas pero es lo que lo hace único.

¿Existe ese vino en Trivento? ¿Cuál es?

GDC: Sí, existen estos vinos en Trivento. Cada uno de nuestros vinos respeta su origen y el objetivo que buscamos con él, por eso son perfectos y perfectibles. Es el desafío que tenemos, seguir en ese camino.

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