Instagram y los sommeliers

Por Mariano Braga

Instagram me cambió la vida y, sí, permítanme esta primera autoreferencia. Laboral y económicamente significó un antes y un después… y es de eso de lo que quiero hablarles.

En muchos aspectos, para nosotros los sommeliers, la tarea puede resumirse a dos conceptos: el disfrute y el contarlo. El disfrute propio y el disfrute del disfrute ajeno, como anfitrión en el restaurante. Y el relatarlo, el transmitir esa experiencia, los conocimientos. El sommelier básicamente es un eslabón en una cadena entre bodega y cliente y, ahí en medio, una red social bien usada puede transformarse en el aliado invencible.

Con más de 1.221 millones de usuarios en todo el mundo, hoy Instagram es quizás el medio que digita más claramente la agenda comunicacional del vino en Argentina y, desde este lugar, me gustaría contarles 10 puntos que nos ayudan a entenderlo y sacarle el máximo provecho. Lápiz y papel, por favor.

  • Un primer punto que es el eje de todo: esto es un trabajo. Encarar una cuenta en una red social es dejar a un lado el hobby de pensarlo como “uh, me olvidé de subir la foto”. Como cualquier proyecto que se encare seriamente, es vital dedicarle horas, paciencia y profesionalismo.
  • Y de acá se desprende el segundo aspecto clave: la constancia. No existen milagros posibles de la noche a la mañana y, para ver resultados, el horizonte está puesto en el mediano-largo plazo.
  • No importa la cantidad de seguidores. De verdad que no. Ni tampoco cuántos “me gusta” puede cosechar una publicación. Instagram premia a la comunidad, a ese ida y vuelta fuerte entre quien genera contenido y quienes lo consumen. Incluso un buen plan de negocios puede montarse si tenemos 3 cifras de seguidores, así que a olvidarse de la cantidad.
  • Olvidarse de la cantidad, porque lo único importante es la calidad. Contenido de calidad. Información que sea consumible, que el usuario pueda leer o ver, guardar y aprender en base a eso. Recuerden que lo que se busca es interacción, y a quienes están del otro lado hay que atraparlos en base al interés.
  • Hay momentos para vender y momentos para generar comunidad. Y no deberíamos mezclar unos con otros. Pero, entonces sí, cuando llega el momento de vender tenemos que entender qué es lo que vamos a vender. Y acá como sommeliers tenemos que tenerlo muy en claro. ¿Ofrecemos vinos? ¿Una degustación en una vinoteca? ¿Cuál es nuestra propuesta de valor? Primero tengámoslo en claro nosotros y, después, asegurémonos de que a nuestro seguidor no le quepan dudas de qué puede comprarnos.
  • Un plan de contenidos es otro asunto valioso. No sirve salir a correr a último momento porque tenemos “olvidada” la cuenta. Preparen a principios de mes un punteo de posts con temas, recursos (si será una única foto, un carrusel, un video, Reels, IGTV, historias) y fechas de publicación. Estar armado, sin apuros que tapen agujeros.
  • Storytelling, Así es como se le llama a ese “arte” de contar las cosas de forma bonita. Durante años, existía el prejuicio de que el usuario de Instagram no leía… una red social basada en imágenes fáciles de digerir. Ese mito quedó completamente sepultado, y hoy la forma en la que relatamos una publicación ayuda a que el usuario permanezca más tiempo enganchado. Y eso aquí vale oro. 
  • Usar todos los recursos. Instagram es súper dinámico y de forma continua aparecen nuevas funciones. Hay que probarlas. A todas, animarse. Sobre todo porque el algoritmo (esa función por la cual se muestran tus contenidos y no los del otro) premia y exhibe más los recursos generados a través de estas nuevas herramientas. Hoy, Reels resulta más viral que IGTV, por ejemplo.
  • Imágenes. Instagram es visual, y la vara es muy alta. Fotos caseras, fuera de foco, con iluminación pobre. No son detalles. La profesionalización también tiene que llegar a esto, y muchas veces demanda contratar a un fotógrafo profesional o invertir en un celular o una cámara de calidad.
  • Capacítense. Es un consejo que no me han pedido, pero que quiero dejarles como punto final. Las redes sociales evolucionan constantemente y es uno el que debe adaptarse a esos cambios. Existe una buena cantidad de tutoriales gratis en Google, YouTube y compañía con expertos en marketing digital que dan información súper valiosa de novedades y hacks para aprovechar Instagram al máximo.

En definitiva, estoy convencido de que bien utilizadas, las redes sociales (e Instagram en particular) tienen un potencial excepcional para impulsar nuestra actividad de comunicadores. Sin miedos, sin esperar milagros tampoco, pero sí entendiéndolo como un complemento hoy esencial a la labor principal, apostando siempre al largo plazo.

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