Nuestra Torrontés, nuestra uva

Por primera vez y como una iniciativa del Fondo Vitivinícola, entre el 12 y el 19 de octubre se llevó adelante la “Semana del Torrontés”. Fue una muy buena oportunidad para que todos nosotros, como profesionales y comunicadores del vino, profundicemos nuestro conocimiento sobre la única uva con ADN argentino que se comercializa en todo el mundo.

Es bueno recordar que esta cepa es la hija más destacada de un matrimonio muy fecundo: Moscatel de Alejandría (de origen griego) y Listán Prieto (también llamada Criolla Chica), ambas traídas por la conquista española y desparramadas por todo el continente hace más de cinco siglos.

La Torrontés es parte de la gran familia de Criollas, que en nuestro país ocupan más de 30% de la superficie cultivada. Las Criollas son originales de Sudamérica, hijas de cruces entre variedades europeas. Factores naturales, como el viento o la polinización de algún insecto, facilitaron la fecundación cruzada y se originaron nuevas semillas, genéticamente únicas y distintas, nuevos genotipos. La Torrontés junto con otras Criollas, como Cereza, Anís, Pedro Giménez o Criolla Grande entre otras, crecen desde hace más de 400 años en nuestro país, y también en Chile, Perú o México.

La uva Torrontés Riojana es la más famosa de toda esta prole. Nuestro país, además de ser su lugar de origen, es el único que la elabora y posee viñedos de cerca de siete mil quinientas hectáreas de extensión. Existen otras dos variedades, la Torrontés Sanjuanina y Mendocina, pero ambas sin calidad enológica adecuada para elaborar vinos.

La Torrontés Riojana se cultiva en varias provincias vitivinícolas de Argentina, distribuyéndose de la siguiente manera: Mendoza con 3500 hectáreas es la provincia con la mayor superficie plantada; le sigue La Rioja, con casi 2000; Salta, con cerca de 920; San Juan con 816, Catamarca con casi 350 hectáreas. También hay pequeños viñedos en la Patagonia: 76 hectáreas en Río Negro y 12 en Neuquén.

Enólogos, Agrónomos y Sommeliers coincidimos en que la Torrontés es una variedad plástica, que se adapta muy bien a las distintas regiones y que puede ser reflejo de la zona de producción. La característica más destacada de esta uva es su intensidad aromática, con descriptores muy identificables como flores blancas, frutas blancas, cítricos y uva moscatel. Dependiendo de su origen el abanico de perfumes se amplía a ruda, melón, pomelo rosado, banana, rosa, durazno, manzanilla, piel de naranja, miel. Definitivamente los perfiles aromáticos de la Torrontés son muy amplios y originales y acompañan las características que presentan cada uno de sus viñedos en toda la Argentina.

Como comunicadores del vino valoramos este tipo de iniciativas que nos motivan a aprender, a estudiar y a transmitir más sobre nuestras particularidades. En un mercado con tanta oferta de vinos y una búsqueda permanente de la singularidad, tengamos siempre presente a la Torrontés, tan desbordante de aromas, tan única, tan nuestra, tan argentina.

Por Marcela Rienzo

Fuentes: Fondo Vitivinícola de Mendoza, INTA Mendoza, INV

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