Editorial

Empezamos a transitar el último trimestre del año. Años complejos, si los hay.

En un contexto difícil, la Asociación sigue generando actividades de calidad y lanzando nuevos proyectos. En Septiembre comenzó “Un vino, una historia”, el nuevo ciclo de catas virtuales donde los sommeliers de todo el país pueden volver a tener contacto con el vino en primera persona y escuchar la historia de la mano de sus hacedores.

Este espíritu federal ha sido clave en los últimos tiempos y la pandemia nos hizo pensar en formatos que siguieran esta misma línea. Así como las charlas y seminarios virtuales unen a sommeliers socios de todo el país y hasta del exterior, también buscamos seguir reforzando la relación con las instituciones educativas que brindan la carrera de sommelier. En los últimos años se han sumado varias instituciones y seguimos buscando hacer crecer ese número, manteniendo el estándar de calidad que permite que la profesión sea sólida pero al mismo tiempo ayudar a que escuelas de todo el país se sumen con programas y asignaturas cada vez más completos.

Estos meses también sirvieron para fortalecer la estructura institucional de la Asociación, logrando luego de varios meses de implementación tener activo un sistema administrativo que permitirá tener mayor orden, eficiencia y seguridad en el funcionamiento diario pero también un registro histórico del padrón de socios, bodegas, instituciones y empresas que acompañan a la AAS.

En este número de LetrAAS van como siempre a encontrar material muy interesante. La actualidad respecto a los sistemas de cierre y las diferencias entre el corcho natural, sintético y la tapa a rosca. También notas de los viñedos antiguos en Vistalba de productores como De Ángeles, o sobre la provincia de Chubut  cuyos flamantes vinos están abriendo una nueva dimensión para el vino argentino. En la edición anterior hablamos de Trevelin como nueva Indicación Geográfica, y ahora le toca a Otronia en uno de los viñedos más australes del mundo y con gran trabajo sobre la agricultura orgánica. Una muestra más de la diversidad vitivinícola actual de nuestro país y también del apoyo de estos productores a los sommeliers como aliados clave para difundir estos nuevos terroirs.

Por Matías Prezioso

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