Somos viticultores

¿Por qué Calingasta? ¿Cómo fue el comienzo de este proyecto con tu hermano?

PB: En 1985 mi padre alquiló una finca en el Valle de Calingasta para producir semilla de alfalfa, hasta ese momento vivíamos en Buenos Aires, Santi tenía 2 años y yo 4. Así comenzó nuestra historia en este Valle. Nos criamos en Barreal explorando quebradas, subiendo montañas. Cuando terminamos la secundaria nos fuimos a vivir a Mendoza para estudiar Agronomía, allí nos acercamos a la viticultura y el vino a través de compañeros de facultad (familias bodegueras) que hoy son grandes amigos. 

Durante los años de universidad, cada vez que volvíamos a Barreal, observábamos su agricultura, fue así que en el año 2008 nos encontramos con los viejos parrales de Hilario, paraje donde hoy concentra su trabajo Cara Sur. 

Terminamos la Universidad, viajamos, y la vendimia de 2011 nos encontró en Barreal, nuevamente, junto a nuestras compañeras (Nuria y María Paz). Esa fue la primer vendimia de Cara Sur. 

La Cara Sur del cerro Mercedario (montaña más alta de Los Andes sanjuaninos) marcó nuestra vida como deportistas cuando éramos muy jóvenes, en el invierno del 2006 realizamos el primer ascenso de sus 1800 metros de hielo, hazaña que al día de hoy no se ha repetido. 

Desde 2013 Cara Sur somos Nuria Añó, Marcela Manini, Sebastián Zuccardi y yo. 

¿Cuáles dirías que son las diferencias de Calingasta como terroir respecto a otras zonas productoras de San Juan?

PB: Una de las riquezas naturales más importantes del Valle de Calingasta es el AGUA. Al valle lo riegan tres ríos de deshielo, Los Patos, Calingasta y Castaño, juntos forman el río San Juan, principal afluente de la provincia. Toda la agricultura de Calingasta se riega con el agua de esos tres ríos. 

Otra característica clave es la SANIDAD, esto gracias al clima seco, los vientos, los fríos inviernos y las barreras geográficas que nos separan de otros valles, prácticamente no se realizan aplicaciones fitosanitarias. 

El CLIMA es extremo, con dos estaciones muy marcadas: inverno y verano. Los veranos son cortos pero muy intensos, mucho sol, mucho calor de día y noches donde refresca, la amplitud térmica diaria suele superar los 20 grados.

Los SUELOS son en su mayoría de origen aluvial. Algunos parajes, como Hilario, tienen aporte coluvial de precordillera, dando una diversidad maravillosa a las uvas del valle. 

Historia. Uno de los pilares de la viticultura en el Valle de Calingasta es, como en otras zonas vitivinícolas de Argentina, la historia y las familias que acompañaron la actividad por siglos. Gracias a esas familias hoy podemos vinificar uvas criollas de parrales de más de 100 años. 

¿Cómo ves la producción vitivinícola en el valle de Calingasta si pensamos en los últimos diez años? 

PB: En los últimos 10 años se ha duplicado la superficie plantada con viñedos. El malbec es la variedad que más hectáreas ocupa. Viejos proyectos de manzanos y nogales se están reconvirtiendo a la viticultura. Por otro lados pequeños elaboradores crecen año a año, trabajando con uvas francesas y criollas, integrando nuevamente la actividad vitivinícola con la comunidad que habita el Valle. Estos proyectos trabajan de forma orgánica sus uvas, integran con otras actividades agropecuarias y de a poco incorporan turismo y gastronomía, agregando valor a las actividades económicas del Valle. 

Te hemos oído hablar en otras ocasiones y has usados la frase “somos viticultores”, ¿querés contarnos qué significa esa frase para entender su importancia?

PB: Somos viticultores y nuestro trabajo está en la viña. Creemos que nuestras viñas, el entorno en el que están inmersas, la viticultura que trabajamos y los momentos de cosecha son el alma de nuestros vinos. Cara Sur es un proyecto agrícola, nuestro día a día y nuestra pasión está en esa dirección, los vinos son el resultado de nuestra viticultura. 

¿Cuáles son los vinos ícono de la bodega y cómo viene la cosecha para este año?

PB: Trabajamos dos parcelas que son maravillosas, una se llama La Totora y la otra Los Nidos. 

La Totora es un viejo parral de unos 4000 m2, tiene la mezcla de criollas típica del Valle: Criolla chica (Listan Prieto), Torrontés Sanjuanino y Cereza. Para Parcela La Totora cosechamos únicamente la Criolla Chica. Los suelos son coluviales, profundos y con mucho cuarzo. 

Los Nidos en una parcela de variedades tintas, principalmente Italianas. En San Juan se las llama Viejas Tintas. Los Nidos también tiene Criolla Chica, la cual elaboramos por separado. La vinificación es con racimo entero pisado y maceración larga. 

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