Vinos de Alemania en transición

Por Peer Holm


Alemania es un país con tradición en la producción de vinos en el centro de Europa. La exportación de vino – al igual que la importación – es un negocio que cambia todo el tiempo y al cual los productores tienen que adaptarse. Con la VDP (Verband deutscher Prädikatsweingüter) tenemos una asociación que ha formado y desarrollado muy positivamente la reputación de los vinos alemanes tanto internamente como en el exterior en las últimas décadas.


El German Wine Institute ha reforzado también la reputación del Riesling en todo el mundo con grandes campañas. Hoy la mayoría de los que escuchan hablar de la variedad piensan inmediatamente en Alemania. Todo el mundo está hablando del Riesling.


Pero Alemania no es solo Riesling y no solo es VDP, por más buenos que sean ambos. He trabajado en el sector por 25 años y en la última década he notado que la velocidad del cambio se ha incrementado enormemente. Por un lado está el cambio en la industrialización del vino. Los grandes productores se están expandiendo cada vez más y crean vinos a la medida del gusto general del consumidor. Pero simultáneamente los pequeños negocios familiares también están transformándose. Desde mi punto de vista, el factor que impulsa este proceso, es el cambio generacional. Los jóvenes se están haciendo cargo del negocio familiar y muestran su propia impronta.


Nunca antes en la historia habíamos tenido una generación de viticultores tan educada y con formación internacional. Eso se hace notar en los vinos. Hoy es común que en vez de acomodarse al gusto internacional, tengan cada vez más personalidad. ¡Creo que eso es muy bueno!


Muchos de los jóvenes de la nueva generación han estudiado viticultura y enología en Geisenheim. En el exterior llegaron a conocer en profundidad los diferentes métodos y tradiciones vitícolas. Cuentan con redes nacionales, regionales e internacionales, son curiosos en materia de vinos de todo el mundo y piensan cómo mejorar el vinos a largo plazo. Y es precisamente esta idea de mejorar la calidad a largo plazo lo que los lleva a comprometerse con la viticultura orgánica. Los grandes vinos necesitan de un gran terroir, y este necesita ser preservado y cultivado.


Al mismo tiempo se considera la comercialización. Hacer vino como el vecino exitoso, a primera vista parece ser una opción tentadora, pero también te arriesgas a ser fácilmente reemplazado. El vino no solo tiene que tener una etiqueta distinta, sino también diferir en lo estilístico. La individualidad es un factor muy importante para nosotros los sommeliers. Y aquí las nuevas generaciones de expertos del vino demuestran ser algo seguro. A través del animado intercambio entre ellos, los viticultores continúan desarrollándose a un ritmo increíblemente rápido. Están abiertos a la crítica y saben cómo implementarla de manera positiva y, por lo tanto, posicionarse aún mejor.


¿Dónde está el problema? Para nosotros es fácil descubrir emprendimientos fuera de lo común y hacer negocios con los jóvenes viticultores. Para ustedes, que están casi al otro lado del mundo, es mucho más difícil encontrar estos talentos. ¿Cómo se resuelve? ¡Vengan a Alemania!

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