Editorial

Por Matías Prezioso

La sommellerie es actualmente una profesión reconocida, aunque relativamente joven en términos históricos. Las primeras camadas de egresados llegaron a comienzos del siglo XXI y el crecimiento de nuestra profesión de alguna manera acompañó el gran desarrollo del vino argentino. 

Aquella reconversión de la industria vitivinícola argentina en la última década del siglo pasado se materializó a partir del 2000, donde hubo una clara apuesta por la calidad, surgimientos de nuevas etiquetas, explosión del Malbec como variedad insignia y posicionamiento del vino argentino no sólo fronteras adentro sino en los principales mercados del mundo.

Hoy, si miramos hacia atrás, el camino recorrido es maravilloso. Tanto para el vino como para la sommellerie argentina. Gracias a las bodegas, los productores, las escuelas de sommeliers, los restauranters, la prensa y grandes representes de la profesión, encontramos por estos días un posicionamiento histórico de los sommeliers en Argentina. Cualquier persona que le preste un poco de atención al vino, sabe que existe un profesional llamado “sommelier”. Tal vez aún esté un poco difuso qué hace exactamente, si es lo mismo que un enólogo… pero sin dudas se ha avanzado mucho. Esta profesión que tuvo su origen en Buenos Aires, donde buena parte del consumo de vinos y gastronomía de alta gama se concentra, fue creciendo gradualmente de la mano de la expansión de  la cultura del vino en nuevas zonas vitivinícolas del país. 

Por eso, en la AAS nos propusimos  – como institución que nuclea a los sommeliers profesionales de Argentina – que ella fuera un fiel reflejo de esta expansión. Pocos días atrás la Asociación desembarcó oficialmente en Patagonia. La ciudad de Cipolletti fue sede de un evento con feria de vinos y una charla que reunió a sommeliers locales, bodegas que nos apoyan (muchas de la zona y otras tantas de otras latitudes) y representantes de la prensa. Cumplimos otro sueño más. Si bien es un camino que recién se inicia, hoy podemos decir orgullosos que la AAS está presente – con actividades e interlocutores locales – en Buenos Aires, Mendoza, Rosario, Córdoba y Patagonia. 

Anhelamos que el número de lugares siga creciendo para continuar fortaleciendo a este colectivo de sommeliers que vive, respira y comunica el vino argentino.

Social Links