Entrevista a Alejandro Sejanovich

¿Cómo surge la idea de este proyecto de Bodega y cómo se conforma el equipo de trabajo?

AS: El viñedo existe desde antes de la bodega física porque fue un proyecto de la familia Saavedra Azcona. Fernando Saavedra cuando vivió en Francia quedó cautivado con sus viñedos. Cuando regresó a Salta,  tuvo el sueño de crear su propia viña y por eso adquirió la propiedad en Tolombón, con la idea de plantar los primeros viñedos. Hacia el año 2010, Juan Prates, agrónomo de la finca nos presentó.

Yo estudié agronomía en Mendoza y luego me fui a Francia para hacer una especialización en enología, en la Universidad de Montpellier. Allí, en el Sur de Francia, pude conocer los vinos del Ródano, es un lugar de suelos pedregosos, de piedras tipo laja, un suelo que además no es común acá en Argentina. 

Cuando conocí el viñedo de la familia Saavedra Azcona en Tolombón, pude notar que se trataba de un terruño de características únicas, con suelos muy parecidos a aquellos del Ródano y que podía ser aprovechado para plantar una variedad especial.

Así fue como nació este proyecto de Estancia Los Cardones con la familia Saavedra Azcona, hoy día su hijo Fernando Saavedra Azcona gerencia la bodega y mi socio Jeff Mausbach y yo, junto a nuestro equipo de trabajo, al cual se sumó este año la enóloga Diana Bellincioni, llevamos adelante los procesos enológicos y comerciales.

¿Cuál es el mayor desafío que te impone este paraje salteño como entorno en sí mismo?

AS: Todos los lugares donde se produce vino representan un desafío, pues hay diferencias no solo entre una zona y otra, entre un viñedo y otro. Dentro de una misma viña hay sectores que son diferentes, que tienen distintos aromas, distintos sabores. De modo que siempre hay un desafío, pues esas distintas expresiones del viñedo deben ser plasmadas en los vinos. Por otra parte, en base a todo lo que  vengo investigando, me he dado cuenta que lo que más se aprecia es la diversidad. Lo homogéneo estandariza y produce cosas iguales y nuestro desafío es producir cosas muy diferentes.

¿Qué clase de vinos buscás hacer con las cosechas de Tolombón?

AS: Buscamos hacer vinos que, a partir del conocimiento y las herramientas que tiene nuestro equipo de trabajo, representen las expresiones del viñedo. Y es así en todos los vinos que hacemos, lo que buscamos es expresar las características únicas de cada lugar. Buscamos crear un producto distinto, que el consumidor aprecie, porque se encuentra con un vino que le agrada, pero que además es diferente a lo que encuentra en todos lados. 

En Los Cardones tienen fincas plantadas con Malbec en su mayoría pero también tienen Petit Verdot, Garnacha, Cabernet y Marsanne. ¿Por qué la apuesta a cepas como Garnacha?

AS: Cuando conocí este viñedo pude notar que tenía un suelo muy peculiar, muy pedregoso, con piedras tipo laja, que me hizo recordar varios lugares en el mundo donde se planta Garnacha. A esto se suman además las condiciones climáticas. Fue así como le dije a Fernando Saavedra que teníamos que plantar allí Garnacha. Ésta es una variedad que me parece muy interesante y que se da muy bien en zonas cálidas de Europa. En Mendoza o en Salta, por más que tenemos un clima que nosotros consideramos frío, comparado con Europa es bastante cálido. La Garnacha entonces me parece que puede dar resultados muy interesantes y diferentes; aunque no va a reemplazar al Malbec sí me parece importante tener una pequeña cantidad de otro vino para variar, porque uno tiene que ofrecer cosas nuevas, cosas diferentes. 

¿Qué opinión te merece la figura del sommelier hoy dentro del mundo del vino y cómo considerás que se viene posicionando como profesión?

AS: El sommelier es el comunicador del vino, por eso siempre han tenido nuestro apoyo. El sommelier es quien da a conocer nuestros productos, es quien hace posible que se establezca de manera óptima el vínculo y la comunicación de nuestros vinos con los consumidores y nos permite estar en las cartas de vinos más importantes del mundo. 

Social Links