Entrevista a Rafael Domingo

Es el enólogo de una bodega familiar ubicada en Yacochuya Norte, Cafayate, en los Valles Calchaquíes, con 160 hectáreas cultivadas dedicadas a la elaboración de vinos de alta gama con tecnología de última generación. Junto a sus dos hermanos, Osvaldo y Gabriel, buscan elaborar vinos que expresen “toda la tipicidad de la región a través de sus intensos aromas y sabores, su buen cuerpo, estructura y equilibrio”.

La bodega cuenta con terruños de altura en el Valle Calchaquí, entre los 1.600 y 2.300 metros de altura sobre el nivel del mar.

¿Cómo fueron los comienzos de la bodega en la zona de Cafayate?

RD:  “Palo” Domingo junto a su Hermano Martín inician en los años 60’ este camino como productores de uvas. En 1978 construyen la Bodega Domingo Hermanos y comienzan la comercialización de vinos con su propia marca.

Durante la década del 80 adquiere los primeros viñedos de altura en Yacochuya Norte y Valle Rupestre, a 2.000 y 2.200 msnm, y en el 2000 se lanza la comercialización de vinos de alta gama que luego se consolidan dentro de la Bodega Domingo Molina, construida en 2009.

¿Cuáles son las características de los suelos salteños que eligieron para emplazar las plantaciones de las cuales salen sus vinos?

RD: Como parte de la pre-cordillera andina sus suelos son muy pobres, aluvionales con predominancia de arena y grandes piedras, lo que junto al clima de altura que rodea las vides, (extrema aridez, abundante cantidad y calidad de sol, marcada amplitud térmica con noches de verano muy frescas), generan un especial microclima que permite el desarrollo del enorme potencial de algunas variedades.

¿Cuál dirías que es el vino de la bodega en el que mejor queda reflejado el terroir en Salta? 

RD: Es difícil inclinarse por una variedad en particular, pero si hablamos de blancos, el Torrontés de los Valles Calchaquíes es un excelente exponente de lo que puede brindar esta variedad tan apreciada y valorada hoy en el mundo entero.

Sin embargo, los tintos tienen la particularidad de expresarse con una personalidad que los diferencian del resto de las regiones. El Malbec, Cabernet Sauvignon y el Tannat son sin dudas destacables.

¿Cómo se compone hoy la familia de vinos de Domingo Molina y qué te gustaría  recomendarle a los sommeliers a la hora de comunicarlos?

RD:  La línea HERMANOS de Domingo Molina, está compuesta por Torrontés, Torrontés Dulce Natural, Rosado de Malbec, Malbec, Malbec-Tannat, Cabernet Sauvignon, Tannat y un Espumante BrutNature (Base de Sauvignonese con un toque de Malbec). Son vinos con la complejidad del NOA, pero sin caer en la sobre concentración.

La línea DOMINGO MOLINA, donde tenemos Torrontés, Malbec, Cabernet Sauvignon, Merlot, Tannat, Petit Verdot, y a punto de lanzarse el Espumante Domingo Molina método Champenoise. Aquí priorizamos vinos que muestren el terruño, sin sobrecargar el uso de la madera. 

M2 es un blend de Malbec de diferentes viñedos, donde la altura y el microclima de cada terrruño marcan diferencias sustanciales en los vinos, dando un Malbec diferente.

Rupestre, blend de Malbec – Merlot – Tannat,  y Palo Domingo, (blend de Malbec – Cabernet – Tannat). Estos últimos vinos con una estructura diferente, uso de barricas de primer y segundo uso, pero que no pierden la frescura y tipicidad de la zona.

¿Cuál dirías que es la característica fundamental de los vinos que hacen?

RD: Nuestro objetivo planteado al elaborar los vinos de Domingo Molina se basa en preservar la tipicidad e identidad del terruño salteño donde cultivamos nuestras uvas conservando las particularidades de cada variedad. Buscamos llevar la identidad de Salta en cada botella.

Nuestros vinos de altura tienen una fuerte expresión frutal o floral según la variedad, poseen un buen cuerpo, son frescos, de buena concentración y persistencia, balanceados y de final prolongado. 

¿Hacia dónde dirías que va la vitivinicultura de la zona?

RD: En los últimos años, los vinos del Valle Calchaquí empezaron un cambio que a mi entender era necesario. De los vinos concentrados y sobre maduros se fue cambiando a vinos frescos, elegantes y balanceados. Esto permitió que los vinos del Valle sean redescubiertos por los consumidores de Argentina y del mundo. 

Creo que para que la vitivinicultura del Valle Calchaquí siga este camino de crecimiento debemos continuar desarrollando los micro terruños y analizar la adaptación de los diferentes cepages a ellos para lograr vinos con personalidad y carácter. Estoy seguro que el futuro del Valle está en lograr balance y elegancia, pero con personalidad y calidad.

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