Entrevista a Andrés Vignoni

Viñatero de familia, hijo de enólogos, incursionaba desde chico en la bodega, tocando todo y jugando entre piletas y botellas, un ambiente que lo adoptó desde chico y del cual no se ha separado nunca. Casi sin saberlo, ese chico se convirtió en un prestigioso enólogo que cosecha cada año más y más experiencias tanto en Argentina como en el exterior.

Y es que desde 2015 es parte del dream team liderado por Paul Hobbs, socio fundador de Viña Cobos, “el soñador incansable”, el neoyorkino hijo de granjeros que incorporó y entendió desde chico el concepto del terroir aplicado al cultivo de manzanas al experimentar los distintos sabores que las mismas podían tener dependiendo de la parcela en la cual se habían cultivado. “Trabajar con Paul es bastante simple: las decisiones están basadas en lógica y básicamente hablamos el mismo idioma a la hora de definir el estilo de los vinos. Desde luego que su experiencia es vital para nosotros, resultando ser una suerte de mentor que, con consignas claras nos deja trabajar con mucha libertad. Sin dudas que lo que más he aprendido de él es a utilizar los sentidos para interpretar cómo están los viñedos, definir los puntos de cosecha y ajustar los trabajos en los vinos por degustación. A nivel personal creo que su máxima influencia ha sido la precisión con la que aborda todos los temas y la versatilidad para adaptarse a culturas muy distintas y lograr resultados positivos en los emprendimientos”.

Con seis fincas funcionando a pleno (Chañares Estate, Marchiori Estate, Zingaretti Estate, Rebon Estate, Viñedo Touza y Viñedo Los Arbolitos), la Bodega apuesta por los terruños de Valle de Uco y Luján de Cuyo, porque considera que “son las zonas de mayor potencial cualitativo del país. Muy distintas entre sí, ambas zonas muestran internamente una gran diversidad de terroirs que terminan por traducirse en vinos totalmente diferentes, incluso siendo de la misma variedad. Nuestra misión es que esas diferencias se transformen en rasgos distintivos en cada vino, que cada una de esos rasgos cuenten del lugar de donde provienen las uvas formando así la identidad del vino. Para lograr tal objetivo, practicamos viticultura de precisión, ni siquiera respetando parcelas sino siendo más específicos al trabajar con manchas de suelo (pequeñas áreas dentro de una parcela). Luego en la bodega hacemos cuanta vinificación sea necesaria para resaltar el potencial de cada sector”.

¿Qué buscás en los vinos de Viña Cobos para que sean diferentes a otros vinos?

AV: “Pureza, energía, balance, elegancia y concentración. Si estas cinco características pueden convivir en un vino, sentimos que logramos nuestro cometido”.

La reciente incorporación de Valeria Gamper como Brand Ambassador al equipo ya denota por sí sola que Viña Cobos toma muy en serio al sommelier como profesional. ¿Cómo es tener a la 2da. Mejor Sommelier de Argentina y 4ta. Mejor Sommelier de las Américas trabajando con ustedes? ¿Cómo pensás que debe ser la relación entre el enólogo y el sommelier para que el trabajo de ambos logre que el vino llegue y guste al consumidor final? 

AV: “Añadiría a este concepto la figura del agrónomo. Es indispensable que haya una filosofía de trabajo compartida y que todos sepamos hacia dónde vamos a la hora de diseñar un vino. En este caso, la interacción con el sommelier es clave por varios motivos: porque su paladar está entrenado no solo con vinos de la bodega, sino que es amplio, internacional; porque normalmente los enólogos conocemos al vino en todos sus estadíos, cosa que es positiva desde el punto de vista de la información, pero negativo desde la objetividad. El sommelier aporta su mirada desde el vino terminado, que es como va a llegar al consumidor. Finalmente, el sommelier es quien está en contacto diario con el consumidor y nos da feedback legítimo de la aceptación del vino, es quien aporta conocimientos a la hora de describir los vinos y nos ayuda a entender un concepto clave en el mundo del vino: el servicio”.

El 2019 ya arrancó, ¿cuál es tu evaluación del 2018 en Viña Cobos en cuanto a lanzamientos y logros y cómo se preparan para el 2019?

AV: “Para empezar, 2018 fue un gran año desde lo productivo (la cosecha fue excelente). Volvió a aparecer Cobos Voturno luego de dos años de ausencia y lanzamos dos nuevos vinos al mercado (Bramare Appellation Valle de Uco Chardonnay y Bramare Appellation Valle de Uco Pinot Noir) con muy buena aceptación y perspectivas. Desde los logros, Cobos Voturno fue el mejor vino del mundo para Vivino (red que cuenta con 35 millones de usuarios), las puntuaciones fueron excelentes con gran consistencia entre los críticos. Seguiremos enfocados en cada mínimo detalle, desde el viñedo hasta la bodega para ofrecer vinos de calidad superior y consistentes en el tiempo.

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