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Jardín Altamira, el nuevo desafío de Altos Las Hormigas

Jardín Altamira, el nuevo desafío de Altos Las Hormigas

Plantar un nuevo viñedo en Mendoza puede ser una tarea delicada y muchas veces complicada.

Después de varios años de excavar calicatas[1] y estudiar el suelo para lograr la expresión del terroir de Mendoza en la variedad Malbec, Altos Las Hormigas compró un campo de 50 hectáreas en Paraje Altamira, una sub-zona del Valle de Uco. A partir de ese momento comenzó el nuevo desafío para el “equipo de hormigas”, conformado por Alberto Antonini (Enólogo), Attilio Pagli (Enólogo), Pedro Parra (Doctor en Terroir), Leonardo Erazo (Enólogo) y Juan José Borgnia (Ingeniero agrónomo).

En esta finca, que se llamó “Jardín Altamira”, la biodiversidad será el pilar del nuevo viñedo. El legado de Alan York, el especialista en biodinámia que ayudó a la bodega a adoptar un cultivo natural en la finca de Luján de Cuyo, inspiró al “equipo de hormigas” a encarar un diseño completamente renovado en los polígonos a plantar. El proyecto es conservar pequeños oasis de vegetación nativa entre los viñedos, para que estos aporten aromas más complejos al Malbec. De esta forma la bodega busca seguir alejándose de las típicas notas a frutas rojas y vainilla que presentan los vinos de la variedad, para buscar notas más herbáceas que provengan del entorno del viñedo y notas minerales que aporta el suelo calcáreo de Paraje Altamira. El equipo realizó 50 calicatas en la finca, con el objetivo de tener un muestreo aproximado de 1 calicata por hectárea. Cada calicata enseña un micro-terroir que va a definir uno u otro estilo de Malbec del portafolio de Altos Las Hormigas. A partir de este mapeo inicial, se definieron las áreas a plantar.

Pero nada de esto sería posible sin agua. Mendoza es un desierto y aquí, más que en otros lugares, el agua es vida. Obtener el derecho de uso del agua para la finca demoró 5 años. Después de semejante espera, y una vez que la bodega recibió el “visto bueno”, comenzaron los trabajos de excavación para hacer el pozo. La perforación fue una tarea monumental. La cantidad de piedras enormes que se encontraron en el recorrido provocó más demoras imprevistas, que no colaboraron con la ansiedad del equipo de tener todo listo para comenzar a plantar. Estas piedras fueron sólo el primer indicio de los desafíos a venir.

Finalmente el pozo dio agua. Para preparar el terreno para plantar los viñedos, se realizaron los trabajos de desmonte en la finca. Sólo se sacó la capa más superficial del suelo, con el objetivo de remover la vegetación nativa de las zonas donde ya estaban delimitados los polígonos. El trabajo se realizó con precaución para dejar el suelo lo más intacto posible.

La cantidad de rocas del tamaño de un auto que salieron del suelo de Paraje Altamira es abrumadora. Estas rocas son el gran valor de este terroir, por lejos el mejor dentro de la apelación, con enorme cantidad de carbonato de calcio. Esta finca, Jardín Altamira, representa un nuevo salto adelante para la bodega: la tercera revolución que Altos las Hormigas está aportando al vino Argentino, después de lo que fue denominado como la revolución del Malbec y la insurrección del Terroir.

El costo de preparación del terreno es algo que Attilio Pagli y Alberto Antonini dicen no haber visto nunca. Y si lo dicen ellos, que tienen miles de proyectos realizados en todo el mundo, indudablemente se trata de algo muy especial. Pero el equipo está determinado a llegar a ver las plantas brotar en este suelo, y probar el vino hecho con estas uvas. Es un sueño que Altos Las Hormigas tiene desde 2011, cuando compró este campo.

El trabajo continuó con tenacidad, cavando grandes zanjas de 90 centímetros de profundidad para poder instalar el riego por goteo. Se cavaron un total de 11.800 metros de zanjas a lo largo de toda la finca. Las piedras brotaban nuevamente del suelo, pero se pudo terminar la tarea y el sistema subterráneo de riego por goteo quedó instalado.

El paso siguiente para dar forma a la finca fue elegir los palos que conducirán los viñedos. Se eligieron postes de madera de algarrobo, ya que por su durabilidad natural no necesitan ningún tipo de tratamiento químico. En total se plantaron 32.000 postes, todo un ejército que para sostener los viñedos!

La plantación de las viñas de Malbec – y un poco de Bonarda – será en la segunda mitad del mes de Septiembre, época que se eligió para escapar de las heladas tardías y anticiparse a los típicos calores estivales. Un verdadero trabajo de hormigas que con paciencia dará sus frutos.

[1] Excavaciones profundas en el suelo para saber los minerales que contiene (FOTO).

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